La Universidad de Granada y el Consorcio IFMIF-DONES organizan una competición para crear una inteligencia artificial capaz de responder preguntas técnicas de un acelerador de partículas con pocos recursos y sin sacar los datos de su entorno. La inscripción está abierta hasta el 1 de noviembre.
La Universidad de Granada (UGR) y el Consorcio IFMIF-DONES España han puesto en marcha una competición internacional para comprobar si una inteligencia artificial puede responder con solvencia a las preguntas que afrontaría una persona experta en un acelerador de partículas. El reto, organizado por el Instituto Andaluz Interuniversitario en Data Science and Computational Intelligence (DaSCI) de la UGR, está financiado por la IEEE Computational Intelligence Society (IEEE CIS) con hasta 20.000 dólares en premios.
Un modelo abierto y sin salir de casa
Los equipos deben trabajar con el mismo modelo abierto y de tamaño moderado, OLMo, desarrollado por el Allen Institute for AI, que cabe en una sola tarjeta gráfica. Las soluciones se ejecutan en servidores de la propia Universidad de Granada, sin conexión a internet y con un tiempo de cómputo limitado, de forma que ni las preguntas ni los documentos de referencia salen del entorno de evaluación. El objetivo no es usar más potencia de cálculo, sino adaptar el modelo con técnicas de inteligencia computacional como el ajuste fino eficiente, la ingeniería de prompts, los grafos de conocimiento o el modelado difuso.
Dos meses de competición
El reto arrancó el 28 de septiembre y estará abierto durante dos meses. Los equipos pueden inscribirse hasta el 1 de noviembre y presentar sus soluciones hasta el 30 de noviembre. En sus primeros días se han registrado más de una veintena de participantes en la plataforma de la competición.
Las soluciones se evalúan con un banco de 100 preguntas y respuestas elaborado por personas expertas en la instalación IFMIF-DONES, el acelerador de partículas que se construye en Escúzar (Granada), y en literatura científica sobre inteligencia artificial. Las preguntas no se hacen públicas; los participantes solo disponen de una muestra de 25 ejemplos.
La competición tiene dos fases. En la primera, automática, el código de cada equipo se ejecuta sobre preguntas ocultas y su puntuación aparece en una clasificación en línea. Las mejores propuestas, en torno a una veintena, pasan a una segunda fase en la que paneles de expertos valoran la calidad de las respuestas y un comité científico evalúa la innovación técnica. La clasificación final se dará a conocer el 14 de diciembre. Los premios son de 9.000 dólares para el primer clasificado, 5.000 para el segundo, 3.000 para el tercero y 1.500 para el cuarto y el quinto.
Cómo participar
La inscripción está abierta hasta el 1 de noviembre y las soluciones se presentan hasta el 30 de noviembre a través de la plataforma de la competición. Toda la información está disponible en la web del reto y en el anuncio oficial del IEEE CIS.
Según explica Isaac Triguero, director del Instituto DaSCI y responsable de la competición, «no siempre se puede recurrir a un proveedor en la nube, porque no se tienen los medios ni el dinero o, sencillamente, porque no se quiere que los datos estén al alcance de esos proveedores».