La
Catedral de Granada acogió en la tarde del miércoles 4 de noviembre una misa funeral por los fallecidos en el accidente del tren en Urda (Toledo). El templo se llenó hasta el millar de fieles, según el aforo del edificio, y a la celebración acudieron familiares y amigos de las víctimas, así como autoridades civiles, militares y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.
La eucaristía fue oficiada por el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, y concelebrada por sacerdotes diocesanos, entre ellos el vicario de Pastoral y capellán mayor de la Capilla Real, José Carlos Isla Tejera; el deán catedralicio, Eduardo García López, y el deán de la Abadía del Sacromonte, Antonio Fernández Siles. Junto al altar se colocó la imagen de la Virgen del Amor y el Trabajo, titular de la Hermandad de los Ferroviarios, un gremio directamente golpeado por la tragedia.
Entre quienes asistieron estaban la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y el presidente de la Diputación, Francis Rodríguez, además de senadores y diputados granadinos, delegados provinciales y concejales. También acudieron responsables del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) y del Ejército de Tierra, de la Policía Nacional y de la Guardia Civil de la Comandancia de Granada.
Durante la homilía, el arzobispo pidió a la Virgen que «con su manto nos ayude, nos proteja, nos cuide» y llamó a «recuperar la esperanza»: «Las víctimas nos reclaman esa esperanza. Desde la verdad, desde la memoria en la verdad y en la responsabilidad». Gil Tamayo también apeló a la responsabilidad «de quien tiene que examinar en qué hemos fallado» y llamó a «la concordia, a la unidad, a darnos la mano unos con otros para sobreponernos».
En sus palabras recordó otras tragedias, como el accidente ferroviario de Adamuz y los
terremotos sufridos en Granada, y señaló que el dolor por lo ocurrido en Urda acerca a quienes lo sufren: «Cuando nos toca por la cercanía, ese sufrimiento y ese dolor se nos pone mucho más vivo». La celebración, según la Archidiócesis, se cerró con la oración por el consuelo de los familiares y por la recuperación de los heridos.