El arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, ha llamado a «atender y dar respuesta» tras el accidente de Urda y ha pedido que esa respuesta se base en la verdad y la responsabilidad de quienes tienen que examinar «en qué hemos fallado». Lo hizo en la homilía de la misa funeral por las víctimas, celebrada el miércoles 4 de noviembre de 2026 en la
Catedral de Granada.
Gil Tamayo ha señalado que la verdad, «aunque escueza», es un bálsamo que cura la memoria y sirve de antídoto ante dificultades futuras. Ha añadido que esa respuesta no puede construirse en un clima de enfrentamiento ni de violencia verbal, y ha pedido concordia y unidad para superar las barreras que, a su juicio, dividen a la sociedad.
En la homilía ha tenido palabras para los cuerpos y fuerzas de seguridad, el personal sanitario y de protección civil, y para la población que se volcó tras la catástrofe, que ha calificado de «dantesca». También ha mencionado a los habitantes de Adamuz y de Urda y su comarca.
El arzobispo ha recordado otros sufrimientos recientes, como la pandemia y los
terremotos en Granada y su área metropolitana, para subrayar la dependencia mutua. Ha pedido a los responsables políticos que el interés general esté por encima de lo que es políticamente correcto y ha rechazado volver «a las armas de unos contra otros».
La ceremonia se celebró en la Catedral de Granada y contó con la presencia de autoridades civiles, judiciales y militares, así como de representantes del ferrocarril, de Renfe y de Adif, según detalla la Archidiócesis de Granada. En la homilía, Gil Tamayo encomendó a las víctimas a la Virgen del Trabajo, de la Hermandad de los Ferroviarios, y a la Virgen de las Angustias.